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CONSENTIMIENTO PARA EL TRATAMIENTO DE DATOS PERSONALES

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En el marco de la LOPD, los datos personales sólo pueden recogerse y emplearse si hemos dado nuestro consentimiento. Sólo en algunos casos muy concretos, la Ley permite que se recojan datos sin autorización del ciudadano. El artículo 6 (Consentimiento del afectado) señala que:
1. El tratamiento de los datos de carácter personal requerirá el consentimiento inequívoco del afectado, salvo que la ley disponga otra cosa.
2. No será preciso el consentimiento cuando los datos de carácter personal se recojan para el ejercicio de las funciones propias de las Administraciones públicas en el ámbito de sus competencias; cuando se refieran a las partes de un contrato o precontrato de una relación negocial, laboral o administrativa y sean necesarios para su mantenimiento o cumplimiento; cuando el tratamiento de los datos tenga por finalidad proteger un interés vital del interesado en los términos del artículo 7, apartado 6, de la presente Ley, o cuando los datos figuren en fuentes accesibles al público y su tratamiento sea necesario para la satisfacción del interés legítimo perseguido por el responsable del fichero o por el del tercero a quien se comuniquen los datos, siempre que no se vulneren los derechos y libertades fundamentales del interesado.
3. El consentimiento a que se refiere el artículo podrá ser revocado cuando exista causa justificada para ello y no se le atribuyan efectos retroactivos».
Por tanto la regla general consiste en que nos soliciten permiso para tratar nuestros datos.
Además, el consentimiento reúne ciertas características que deben respetarse:
• Es libre. Salvo que la ley lo disponga no podemos ser obligados a facilitar nuestros datos. En caso de que así fuera nos deben informar del carácter obligatorio de las preguntas que realicen y de las consecuencias que se derivan si nos negamos a facilitar datos.
• Es previo e informado. Por tanto, la información sobre el tratamiento siempre debe existir antes de que, por ejemplo en Internet, marquemos la opción de aceptación.
• Es específico. No consentimos en que traten nuestros datos para cualquier cosa que deseen. Nos tienen que señalar de modo concreto para qué se van a usar.
• Es revocable. Excepto cuando sea obligatorio facilitar los datos, si pudimos consentir libremente podremos retirar nuestro consentimiento del mismo modo.
Sin embargo, hay casos en los que nuestros datos pueden tratarse sin nuestro consentimiento. Suele suceder cuando es necesario tratarlos porque así lo establece una Ley. La propia Ley Orgánica de Protección de Datos ha previsto algunos supuestos:
• Para las funciones propias de las Administraciones Públicas en el ámbito de sus competencias. Por eso, para tratar los datos personales por los servicios sociales de un Ayuntamiento, o para la gestión de los impuestos, no hace falta nuestro consentimiento.
• Cuando se refieran a las partes de un contrato o precontrato de una relación negocial, laboral o administrativa y sean necesarios para su mantenimiento o cumplimiento. Al formalizar un contrato laboral hay ciertos datos como los de identificación o los relativos a la cuenta bancaria para el pago del salario, que obligatoriamente deben facilitarse. Esta regla se aplicaría también cuando solicitamos una beca o ayuda y, en general en todo tipo de relaciones jurídicas.
• Cuando se utilizan datos que figuren en fuentes accesibles al público. Por ejemplo, los datos de las guías telefónicas.
El consentimiento afecta también a las cesiones de datos personales. Una cesión o comunicación de datos se produce cuando el dato se facilita, aunque sólo sea para su consulta a alguien distinto del responsable, de las personas que prestan sus servicios en la entidad, o del afectado cuyos datos se traten. La regla básica consiste en que sólo con consentimiento o cuando una Ley lo permita pueden cederse datos personales.
Para poder realizar una cesión con nuestro consentimiento nos deben informar previamente indicando la finalidad a la que se destinarán los datos respecto de cuya comunicación se solicita el consentimiento y el tipo de actividad desarrollada por el cesionario.
Por último no debe olvidarse que:
• El consentimiento es revocable. Siempre que hayamos consentido en un tratamiento podemos revocar este consentimiento y además debe ser mediante un procedimiento gratuito, como el envío mediante un sobre prefranqueado, un teléfono gratuito o los servicios de atención al cliente.
• Cuando celebramos un contrato deberá permitir al afectado que manifieste expresamente su negativa al tratamiento o comunicación de datos para finalidades distintas del mismo. Para ello debería existir una casilla claramente visible y que no se encuentre ya marcada en el documento que se le entregue para la celebración del contrato que permita manifestar su negativa.